Votantes extraños en Cacique Ariacaiquín

El senador José Baucero (PJ-San Javier) dijo que hay 50 electores que en realidad son sanjustinos. Su par Rodrigo Borla (UCR-San Justo) ofreció revisar los casos y denunciarlos juntos.

Luis Rodrigo/ Edición del Sábado 03 de junio de 2017

politica@ellitoral.com

En 2015, la elección de autoridades comunales en Cacique Ariacaiquín fue ajustadísima: el Frente Progresista, Cívico y Social le ganó al Frente Justicialista para la Victoria por 134 a 125 votos.

Esta semana, en la Cámara de Senadores, José Baucero (PJ-San Javier) dijo que hay “una maniobra, una verdadera trampa” para que el próximo resultado se defina de otra forma. Aseguró que el padrón electoral fue inflado con 50 personas que cambiaron su domicilio a esa localidad, pero en realidad viven en el departamento San Justo, más precisamente a unos pocos kilómetros, en Marcelino Escalada.

La queja del sanjavierino contra el presidente comunal Orulfo Berdún, refleja la denuncia judicial que presentó el abogado Sergio Bonassa, y consta en la documentación que -con nombres y apellidos- se hizo sobre el padrón electoral de Cacique. En la Cámara Alta hay ahora una copia con esos nombres, que “en una población con unos 270 electores” es difícil ocultar. “Van a decidir la elección pobladores de otra localidad, es una sinvergüenzada”, bramó Baucero.

No es el único caso

Le respondió el representante del departamento aludido, Rodrigo Borla (UCR-San Justo). Confesó su sorpresa, ofreció su colaboración para observar juntos los casos, y “presentar juntos” la denuncia que corresponda. El senador radical advirtió que no va a apañar prácticas políticas que agravian los valores democráticos y -de paso- comentó que hay situaciones similares (aunque con números menos decisivos) de pobladores de otros departamentos que van a votar a localidades del suyo.

Borla dijo respecto de la eventual migración de electores de Marcelino Escalada a Cacique Ariacaiquín que “también resultaríamos perjudicados porque perderíamos votos”, de comprobarse la denuncia. De todas formas, en esta localidad, el triunfo del Fpcys fue más cómodo (616 a 490).

A ambos senadores los secundaron sus respectivos jefes de bloques. Armando Traferri (PJ-San Lorenzo) deslizó que lo mismo “estaría pasando el sur de la provincia, al amparo de funcionarios provinciales”, y Felipe Michlig (UCR-San Cristóbal) expresó que es fundamental que cada persona vote donde vive e informó que en 2015 hubo 2.000 impugnaciones al padrón provincial.

Entre Los Saladillos, tan lejos de todo

No tiene tren, no tiene ruta pavimentada, y casi casi no tiene puente para poder salir de entre Los Saladillos, el Dulce y el Amargo.

Los sinsabores -pese a esos toponímicos- condimentan la historia de Cacique Ariacaiquín en el departamento San Javier.

El pueblito tiene, eso sí, unos 360 habitantes. Y una urna. A la distancia es fácil imaginarse por qué serán allí tan importantes las elecciones de autoridades comunales. La pobreza no justifica las miserias políticas, es verdad, pero sería miserable señalar sólo las segundas.

Resulta difícil no enojarse porque la localidad, que alguna vez fue sólo el Km 125 de las vías del ferrocarril y una Estación, no sea noticia por otras cosas.

La última vez que hubo una buena para Cacique (al menos en la prensa que se puede consultar por Internet) fue en junio de 2016, cuando se publicó la noticia de que se había licitado la construcción de un nuevo puente, para reemplazar a uno de madera, que debe provocar unos suspiros de alivio al terminar de pasarlo.

Se trata de la Licitación Pública Nº 21/2016 sobre “la Ruta Provincial Nº 55 S”. (La “S” significa suelo, que en material vial resulta un eufemismo para admitir que no hay asfalto). La obra fue adjudicada por $ 67,2 millones, a la firma Mundo Construcciones. Una fuente muy bien informada dijo a este diario que la obra está lista para comenzar y que ha sido el mal tiempo lo único que lo ha impedido.

Con las crónicas de sus corresponsales costeros, desde Antonio Leonhardt (Teófilo Madrejón) en adelante, El Litoral ha intentado superar, al menos con palabras e imágenes, el aislamiento de esos pueblitos que esperan.

De sus plumas, lo siguiente: la localidad fue primero posta, a orillas del arroyo Saladillo Dulce, paso obligado de la diligencia entre San Justo y San Javier.

Según registros de 1878, en Los Saladillos, donde hubo cuatro grandes estancias, consta que el lugar era de tribus, mocovíes en su mayoría.

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Materiales. Cacique Ariacaiquín está a sólo 10 kilómetros de la Ruta Nacional Nº11, pero el camino es de tierra y su puente de madera. Su obra de reemplazo fue licitada y adjudicada. Foto: Archivo El Litoral

Pasó el tren

Desde 1913 con la construcción de la estación Ferrocarril Central Norte (luego Belgrano) creció su población. El 15 de septiembre de 1924 se habilitó definitivamente ese servicio y mejoró la explotación de leña, carbón, postes y vigas. Hasta que pasó el último tren.

Pronto se cumplirán 55 años desde que el Estado nacional, el 16 de noviembre de 1962, tomó esa decisión, que bien “se puede interpretar como una condena de aislamiento a los habitantes de Cacique”, como sostuvo Carlos María Medera en El Litoral del 30 de noviembre de 2012.

El cronista, que revisó la documentación original del ferrocarril, precisó: “el 1º de octubre de 1961, cuando el coche motor que cubría el servicio entre San Javier y Santa Fe partió por última vez de aquella, fue dejando atrás sitios por donde nunca más volvería a circular un tren: los apeaderos Los Cardenales, La Brava, José María Mascías y Arrascaeta y las estaciones Cacique Ariacaiquín, Ñandubay y Paikin”.

Fue el decreto 359 del 28 de julio de 1961 el que había dispuesto cerrar parte de la red ferroviaria del país. “El gobierno de la provincia de Santa Fe, interesado originariamente en hacerse cargo de la explotación del ramal ha desistido en definitiva de tal propósito por nota Nº 1.632 del 19 de octubre de 1962’’, según señaló Madera. Y agregó que hasta las vías se levantaron y vendieron hacia 1972.

Un decreto del 31

Por decreto del 2 de diciembre de 1931, se les asignó a la estación de ferrocarril el nombre de Cacique Ariacaiquín en homenaje al jefe mocoví que en 1741, oyendo las proposiciones de paz de los misioneros jesuitas Francisco Burgués y José García aceptó que se establezca una reducción y la conversión al cristianismo.

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