Quejarse menos y agradecer más

Hay que tomar conciencia del milagro que es vivir. En esta nota, un pequeño ejercicio para que aprendas a valorar cada una de las cosas que te dio la vida y dejes de lado la crítica constante.

Cuando estás agradecido no hay lugar para la queja.  En un encuentro, un maestro ayurveda (una medicina milenaria) me preguntó si yo agradecía las cosas que daba por sentado, como ver, caminar, estar sano, estar vivo. Y me preguntó si yo tomaba conciencia de que esto era un regalo, y que podía dejar de tenerlo en un segundo.

Me recomendó hacer este ejercicio de tres minutos a la mañana después de bañarme y agradecer. Al principio parecía tonto hacer esto, no sentía nada. Pero seguí su consejo y al poco tiempo algo en mi empezaba a transformarse. Tomé conciencia del milagro de poder disfrutar de esas cosas y vi que los problemas del día a día eran cada vez más pequeños.  Antes algo podía a llegar a preocuparme, aturdirme  de tal manera  que me dejaba trabado por varios días.

El ejercicio consiste en anotar, en un papelito, diez cosas por las cuales estás  agradecido. Son sólo tres minutos de tu tiempo. ¿Qué vas hacer hoy al comenzar tu día? Agradecer es transformador, cuando estás agradecido no hay lugar para la queja.

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