El maravilloso regalo de cumple de un alumno a su maestra particular

Gracias a ella, él se recuperó en el colegio, levantó las notas y hoy va feliz a clases. La docente le enseña sin cobrarle y para evitar que deje los estudios. Este jueves, en el cumple de ella, él, con tan sólo 12 años y proveniente de un hogar muy humilde, le regaló un asado hecho con sus propias manos. La maestra está desocupada.

 

En Salsipuedes, una localidad ubicada en el Gran Córdoba, a tan sólo 50 minutos de la ciudad Capital, dos historias de vida se cruzaron para construir juntas una gran lección de humanidad, amor por la docencia, agradecimiento y valores que forjan a esas personas que son únicas en el mundo.

Por un lado, una docente, Jesy Figueroa, de 27 años, mamá de tres niños y actualmente desocupada. Por el otro, Cristian, un niño de 12 años al que no le iba bien en la escuela pero le ponía toda la voluntad del mundo. Claro, el provenir de un hogar muy humilde hizo que además de tener que estudiar, también “agarrara changas” para poder aportar unos pesos en su casa.

¿Cómo llegan a cruzarse estos dos destinos en un mismo puente para transitar juntos una tormenta y llegar del otro lado donde el sol comienza a salir?

Todo comenzó cuando a un amiga de Jesy le contó que su hermanito tenía muchos problemas para poder avanzar en el colegio. Se había quedado dos veces en quinto grado y el panorama de continuidad escolar era muy complicado para él y su familia. Jesy no dudó ni un instante, su vocación docente le dijo que “algo había que hacer”.

Y, seguramente, no sólo fue por tratarse de una amiga, sino de un chico que necesitaba su ayuda para no dejar la escuela. Esa voz interna que tiene todo docente levantó el tono y su espíritu para hacer lo que hizo: ofrecerse como maestra particular de Cristian sin cobrar un peso.

Ella, está desocupada. Si hasta ahora pensaste que “esa voz” de la que te hablé en la frase anterior estaba vinculada con algún interés monetario, acabo de echar por tierra con ese pensamiento tuyo. Y me alegro.

“Fui a hablar con sus maestras y empezamos hace dos meses con las clases de todo tipo. En ese lapso, ha levantado todas sus notas y ellas lo ven participativo y muy contento”, contó a DiaaDia.com.ar la propia Jesy Figueroa, quien este jueves, cumple nada menos que 27. Pero, ya te voy contar algo más sobre su cumple.

Y si hasta acá pensaste que había una bella historia por contar, entre una docente y un chico como tantos otros de Córdoba, seguro lo que viene te va a conmover aún más.

El regalo. “Recién terminamos de almorzar juntos, la pasamos muy bien”, le dice Jesy a este medio. No era un almuerzo cualquiera, sino uno que tanto ella como Cristian recordarán el resto de sus vidas, una tarde del 6 de octubre de 2016, en un patiecito de Salsipuedes bajo el mejor de los soles primaverales.

Es que el alumno, decidió regalarle a la maestra que tanto le ayudó de manera desinteresada a levantar las notas y evitar que dejara la escuela, algo hecho por sus propias manos: un asado.

“Él hizo el asado, porque tiempo atrás trabajó en un parripollo de la zona, ayudando a un hombre que se le quebró un brazo. Y allí aprendió”, cuenta Jesy. “No me dejó comprar nada, todo lo trajo él, nada menos que con plata que hizo el fin de semana en un trabajo de pocero con un tío. Estuvo pensando toda la semana anterior cómo iba a hacer para juntar plata y regalarme lo que él quería”, dijo.

El agradecimiento de Cristian es eterno, Jesy ha marcado su vida de tal manera que él fue mucho más allá de un regalo “para su maestra”. Fue un obsequio para alguien que deja una huella tan profunda, que nadie borrará jamás.

Jesy contó que cuando supo lo que estaba haciendo el niño y lo que estaba preparando, le dijo “no es necesario, por qué no te comprás algo para vos”. La respuesta de este peque de 12 años la dejó sin palabras.

 

“La verdad me dejo sin palabras. No puedo entender como alguien tan pequeño se de cuenta de cosas tan grandes, felicito a su madre y su familia por los valores que le han inculcado”. En su muro personal de Facebook, Jesy agradece “a la vida” por haberse cruzado con gente “tan dulce”.

“La verdad yo doy algunas clases a conocidos sólo eso. Estoy terminando mi tesis, a punto de recibirme de psicóloga. Tengo 27 años, separada, tres hermosos hijos y sin trabajo. Lo hago de corazón porque me encanta ayudar. Y el gesto, la verdad, que era motivo para contarlo”.

En nombre de todos, te decimos a vos Jesy y a Cristian, GRACIAS con mayúsculas, por esta lección de vida y tener nosotros la posibilidad de contársela a los lectores.

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