LA ILUSIÓN DE UN PERIODISTA Y LA NOTA QUE NO FUE

3/2/2019

Sin dudas que a cualquier periodista que le pregunten qué nota le gustaría hacer, la respuesta en la mayoría de los casos, sería la misma: “al presidente de la nación” (más allá de los juicios de valor) es EL PRESIDENTE y no hay muchas posibilidades de cruzarse con él en la vida.

Seguramente esa fue la ilusión de Nito Peralta, el periodista de Intiyaco, de una encomiable labor en esta emergencia hídrica llegando a los lugares más alejados del distrito, informando y entreteniendo a sus sufridos habitantes.
Algún día se tendrá que reivindicar al periodismo local de estas pequeñas localidades que brindan un verdadero servicio a la comunidad, a través de un medio muchas veces cuestionado, según la conveniencia del capanga de turno.


A estos medios siempre se los trató de “mantener a raya” pero nunca les llega el estímulo ni el aliento, no están en los registros de pautas y muchos menos figuraban en la valija de Antonini, son ilegales cuando les conviene y en función de ello se aprovechan.


La repentina visita de MM a Intiyaco ofrecía esa gran oportunidad a Nito, por eso cuando vio el revuelo del helicóptero, puso una tanda, la radio quedó con “piloto automático” y salió raudamente en su bicicleta para lograr la nota de su vida, aunque solo se trate de “una palabra de bienvenida a cambio de un saludo para la audiencia”.
Fracasado el intento inicial en el aterrizaje y frenado por la celosa custodia, se coló en una moto para llegar al lugar de la reunión, pero llegó cuando el presidente ya había ingresado. 


Quedaba todavía la esperanza de cuando saliera…pero tampoco fue posible.


La actitud despectiva de evitar el roce con los lugareños comunes, los verdaderos hacedores de este norte castigado le evitaron al presidente conocer la verdadera realidad a través de las callosas manos de su gente y en la mirada brillosa de un periodista que se quedó con la ilusión de guardar su palabra como el mejor recuerdo de su vida profesional y protagonista de un hecho que merecía un mejor lugar en la historia.
No importa Nito, la vida siempre da revancha, sea éste o el que venga, los periodistas siempre tendremos “otra oportunidad”.


Ahora ya sabés como es la cosa y hechos como éste no dejan de ser una experiencia, con gusto amargo, pero experiencia al fin.

 

Letyana Press

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