Fue elevada a juicio la causa por el brutal crimen de Brenda Arnoletto

Emanuel “Manuco” Retamar será juzgado por “homicidio doblemente calificado”, por violencia de género y críminis causa, en concurso ideal con “abuso sexual con acceso carnal”. Como las pruebas en su contra son contundentes, todo indica que será condenado a prisión perpetua.

El fiscal René Bosio dictó el requerimiento de citación a juicio de la causa penal que se le sigue al santafesino Emanuel Heraclio Retamar (37), el trabajador golondrina que está acusado de haber violado y estrangulado a Brenda Jael Arnoletto (24), la noche del 28 de noviembre del año pasado en Pozo del Molle.

Retamar, alias “Manuco”, deberá comparecer en la Cámara del Crimen de Villa María ante un jurado popular, imputado como presunto autor de “abuso sexual con acceso carnal” y “homicidio doblemente calificado”, por violencia de género y por críminis causa (es decir, matar para consumar otro delito -en este caso, la violación- y lograr la impunidad), dos gravísimas figuras penales que tienen una única sanción posible: la prisión perpetua.

Ante una versión extraoficial que se conoció pasado el mediodía de la víspera, EL DIARIO consultó al titular de la Fiscalía de Instrucción del Tercer Turno, quien confirmó la elevación a juicio del caso que estremeció a la comunidad mollense por las brutales características del crimen.

Bosio dijo que ya notificó lo resuelto a la defensora de Retamar, la asesora letrada Silvina Muñoz, quien podrá oponerse a al medida dentro de los próximos cinco días hábiles, aunque todo indica que el auto de elevación quedará firme.

Si eso ocurre, el expediente será remitido a la Cámara del Crimen para que comience la etapa final de la causa penal, que desembocará en las audiencias durante las cual se juzgará al presunto femicida.

 

René Bosio, fiscal del Tercer Turno

Con jurado popular

Por la gravedad de los hechos que se le atribuyen a Retamar, el juicio será con un jurado popular, cuyos integrantes decidirán sobre la inocencia o culpabilidad del acusado.

De no producirse algún incidente jurídico que retrase el proceso, el debate oral y público se llevará a cabo en noviembre o diciembre próximos, en fechas a definir por los miembros de la Cámara del Crimen.

El feroz crimen de Arnoletto se produjo entre las 22.30 y las 23.30 del lunes 28 de noviembre de 2016, en una obra en construcción ubicada en la intersección de Belgrano y Tucumán de Pozo del Molle.

De acuerdo con la pieza acusatoria, la joven había salido a caminar por el circuito pedestre conocido en el pueblo como “el Chanchódromo”. Durante el trayecto, que hacía habitualmente, Brenda se encontró con una amiga y después no se supo más nada de ella, sino hasta las primeras horas de la mañana del día siguiente, cuando su cuerpo sin vida fue hallado por una vecina que llevaba a su hijo a la escuela.

Según la requisitoria, Retamar interceptó a la joven en la citada esquina, la golpeó brutalmente para reducirla y de inmediato la llevó hasta la obra en construcción, donde la accedió carnalmente por ambas vías.

Brenda se resistió tenazmente y alcanzñó a rasguñar a su agresor en el rostro y el cuerpo, pero la mayor contextura física del peón le permitió lograr su salvaje objetivo: abusar sexualmente de su circunstancial víctima.

Poco después, Retamar la ahorcó con sus manos, por lo que la causa eficiente de la muerte de la joven fue “asfixia por estrangulamiento manual”.

Durante la instrucción de la causa, el fiscal Bosio obtuvo abundantes pruebas testimoniales e instrumentales que incriminan al jornalero nacido el 12 de septiembre de 1979 en la localidad de Calchaquí, provincia de Santa Fe, quien al momento del homicidio estaba transitoriamente radicado en Campo Ricca, un predio rural ubicado en el paraje Trincheras, sobre ruta nacional 158, entre Pozo del Molle y Las Varillas.

De todos modos, la prueba más contundente es la genética, ya que las muestras de semen obtenidas en el cuerpo de la víctima coinciden con el ADN de Retamar. Asimismo, las pericias psicológica y psiquiátrica que le practicaron determinaron que el femicida comprendió la criminalidad del hecho cometido.

Los elementos probatorios reunidos en la causa son tan contundentes que no es aventurado adelantar que Retamar (quien permanece alojado en la cárcel villamariense) será condenado a prisión perpetua cuando se siente en el banquillo de los acusados.

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