Desde que lanzaron la campaña “Ni Un Pibe Menos Por La Droga” recibieron una amenaza narco por día

En tres semanas, los principales referentes de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y sus familiares recibieron 21 amenazas de muerte, entre ellas un intento de secuestro y el apuñalamiento de un joven. Todo comenzó después de lanzar la campaña nacional “Ni Un Pibe Menos Por La Droga”, por lo que la principal hipótesis es que las intimidaciones provienen del narcotráfico. Pero hay muchas cosas que llaman la atención.
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“En los últimos meses creció muchísimo el consumo de droga en los barrios del conurbano. Los padres están desesperados y queremos hacer algo. Las amenazas no nos van a parar”, le dice a Infobae Juan Carlos Alderete, titular de la CCC e histórico referente de esa organización que tiene su base en La Matanza, el corazón político y social de la provincia de Buenos Aires.

La campaña “Ni Un Pibe Menos Por La Droga” fue lanzada el 28 de junio pasado con un acto en el Obelisco en el que participaron muchas organizaciones sociales y políticas. También se replicó en distintas provincias. Es un movimiento incipiente que tiene como objetivo incorporar a las familias al reclamo al estado de la lucha contra la droga y, puntualmente, reclamar la apertura de centros de recuperación gratuitos.

Según el último informe de junio pasado de la Universidad Católica Argentina (UCA) sobre narcotráfico y acciones en la Argentina, la venta de drogas en 2015 superó en un 70 por ciento el valor que se registró en 2010.

Siete días después del lanzamiento de la campaña comenzaron las amenazas. La primera fue una intimidación: “Son dos pesados. No son del barrio”, identificó un testigo a quienes se acercaron hasta la casa de Alderete, en González Catán, para preguntar quién era su hijo de 10 años que en ese momento jugaba a la pelota en la vereda. A la madrugada del día siguiente un vecino lo alertó de que dos hombres estaban forzando el portón de su casa.

Luego las amenazas comenzaron a ser directas. En su página de Facebook, el dirigente recibió un mensaje de audio. “Vas a ser una vergüenza nacional. No sigas jodiendo. Te vas a tener que ir del país”, se escuchaba. A los pocos minutos lo llamaron a su celular: “Yo soy Navarro. La vimos a tu mujer en el Clio. Te vamos a hacer mierda. Te vas a tener que ir del país. Te vamos a destruir. No te metas con nosotros”, escuchó Alderete. Y simultáneamente al llamado aparecía en su Facebook un video de su hijo. Tanto el audio como el video luego fueron borrados

Alderete no sabe quién es Navarro. Los llamados teléfonicos y por Facebook continuaron, le rompieron un vidrio del auto de su esposa y el sábado 16 de julio sufrió un atentado en su casa. Esa mañana casi se le cayó encima el portón cuando quisó abrirlo. Alguien de madrugada sacó el portón de la guía y solo lo dejó apoyado. El hecho ocurrió un día después que la CCC denunciara las primeras amenazas.

Pero todo se agravó con Jorge Aníbal Mazzina, referente de la CCC en Laferrere y presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Trabajo René Salamanca. “Te vamos a matar a vos, y a tu hijo” y “sabemos que tu nieto se llama K.P. y sabemos al colegio que va”, fueron las amenazas telefónicas que recibió.

La primera casi se concreta la tarde del 14 de julio. El hijo de Mazzina, de 22 años, recibió dos puntazos en el torax de parte de un hombre que se bajó del asiento del conductor de un auto Chevrolet Corsa gris. “Esto, y mucho más, es lo que va a pasar”, le dijo y luego escapó. El joven fue internado en el hospital Paroissien y a la mañana siguiente recibió el alta.

“Nosotros estamos viendo si terminar lo que empezamos o poner a otro del entorno de tu jefe”, recibió en su celular Mazzina al día siguiente del ataque a su hijo.

También fue amenazado Héctor Osorio, su esposa e intentaron secuestrar a su hija. El dirigente recibió amenazas telefónicas en su celular, una de ellas proveniente de un teléfono Nextel de su organización que fue robado. “Negro hijo de mil puta. Ya te tenemos. Sabemos por dónde andás. Te vamos a hacer mierda a vos, a Mazzina y a Alderete”, fue una de las amenazas.

El hecho más grave ocurrió el sábado pasado a la noche en la ciudad de Buenos Aires. La hija de Osorio, de 23 años, caminaba por la avenida Juan B. Justo cuando a la altura de la calle Calderón de la Barca un hombre se bajó de un auto e intentó subirla al vehículo. La joven logró escaparse, corrió y logró esconderse en una remisería.

Las últimas amenazas ocurrieron el lunes. Amancay Ardura recibió un llamado en el que le decían dónde estaba su dijo. Mientras que a su esposa, Margarita Peñaloza, le decían lo mismo sobre Ardura.

El lunes también Alderete recibió otra amenaza. “Sigan jodiendo…que en cualquier momento les vamos a dar donde más les duele. Esto fue solo un susto”. A eso se suma que dirigentes de Santa Fe y Tucumán también fueron ameanzados cuando se lanzó “Ni Un Pibe Menos Por La Droga” en esas provincias.

Los hechos fueron denunciados ante la justicia por los abogados Nicolás Tauber y Patricio Gaynor, quienes pidieron distintas medidas de prueba –sobre todo tecnológicas– para iniciar la investigación. En plena feria judicial, el expediente todavía no tiene juez ni fiscal.

Los referentes de la CCC se reunieron con el viceministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Rocchetti, y pidieron una reunión con la gobernadora María Eugenia Vidal que todavía no se concretó.

El Ministerio dispuso intensificar la presencia de policías y patrulleros en cuatro domicilios, lo que comenzó a ocurrir ayer despúes de una reunión de Alderete con las autoridades de la Departamental de La Matanza. Todavía no fueron identificados ni detenidos ninguno de los autores de las amenazas.

“Nosotros también hemos tomado medidas: siempre vamos acompañados y algunos compañeros van a dormir a las casas de las personas amenazadas”, explica Alderete. El dirigente se reunirá el próximo 10 de agosto en el Vaticano con el Papa Francisco. “Lo conozco desde cuando era monseñor. Es importantísima la reunión en este momento”, resalta Alderete.

Muchas preguntas

“Ningún error de ortografía”, fue una de las primeras observaciones de uno de los investigadores al leer las amenazas. El caso está lleno de detalles que hacen pensar que esto puede exceder la venta de drogas o que el narcotráfico está acompañado por otro sector.

Personas de entre 35 y 40 años y bien vestidas eran quienes agredieron al hijo de Mazzino y los secuestradores de la hija de Osorio. “No son pibes chorros y saben lo que hacen”, dicen.

También llama la atención que hayan podido borrar de Facebook los audios y videos que le enviaron a Alderete o que ya no aparezcan en los celulares los números de los teléfonos desde los que se hicieron las amenazas, lo que indica que tienen tecnología y trabajo de inteligencia. La esposa de Osorio no es militante y su número de teléfono lo tienen pocas personas, a pesar de lo cual lo consiguieron.

“No es un transa de un barrio, tienen apoyo político. De eso estoy seguro. Puede ser que una mano de obra desocupada de las fuerzas de seguridad esté detrás de esto. Tenemos miedo por nosotros y la familia pero no vamos a aflojar. Decidimos seguir con la campaña”, dice Alderete.

El hecho genera muchos interrogantes. La CCC trabaja hace años en la lucha contra la droga, aunque recién con esta campaña buscan nacionalizarla, y nunca recibieron esta clase de amenazas. Entonces, la pregunta es: ¿por qué contra la CCC?

“Si querían, podían matar o secuestrar pero no lo hicieron. Ahí también hay un mensaje”, piensan en la CCC con la preocupación de cómo puede terminar todo.

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